La cola

Es hasta pena que tiene uno, por las interpretaciones. Pero la cola es la cola. A nadie se lo desea uno. Es una cola grande. Todo terrenal tiene, nada de espiritual. Y estrés provoca. Entonces uno, circunspecto, indiferente, espera paciente con la lectura de un libro. La cola va siendo menos. Y luego de dos horas va al recuerdo. Para eso ayuda el libro

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