Historias conocidas

Un antiguo alumno me reconoció en el tranbús después de casi veinte años. "¿Se acuerda de mi?", soltó esperanzador, sonriente. "Sí, claro, de Las Gaviotas", le respondí.  Me contó, triste: "perdí mi carpintería con la inundación del 2007. No he podido reponerme. Acababa de invertir 40 mil pesos. Ahora ando de repartidor de carnes asadas."

Comentarios

Entradas populares de este blog

De cartas

Rigo Tovar y Chico Ché

¿Por qué así, señor periodista?