Afanes

El afán del polvo es encarnar, convertirse en río y llegar a la mar. El afán  del pez es cantar montado en la ola. El  del viento es surfear entre las lomas y tumbar manzanas para enredarlas con el limón. El afán de la espina es penetrar. El de la carta es soportar el peso del vaivén de los hombres. Todo mundo tiene un afán. Y ha de haber el afán de afanes.

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