Miradas

Cuando las miradas se enfrascan en el duelo, cuando lanzan rayos y centellas, cuando son dagas o espadas filosas, es necesario contar hojas de árboles en el bosque, contar hasta que duelan las palabras, y sembrar flores o tomar traguitos de miel. Las miradas son producto del entorno, de las circunstancias, del tiempo lento o rápido, de las variantes en las palabras.
Pero si se trata de valorar miradas, duele más la indiferencia.

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