Esperamos suceda algo. Lo que nunca. Para darle sentido a la vida. En esa espera se pierde el tiempo. Esperamos que pase el tren donde no hay rieles. Ni estación. Esperamos que la montaña venga. Que la luna caiga. Que Dios baje. Y redima. Menudo problema. Esperamos cosechar sin siembra. La lluvia sea de café. Polvo de oro. Esperamos encontrar oro en la calle, no valores. El amor sin saber amar. Que aprendamos a ver sin mirar. Y en esa espera esperamos ser otros. Muy distintos. Felices sin construir. Cambiar de mañana ayer. Que la gula no sea mortal. Comer sin trabajar. Llegar sin caminar. Estar sin ser. La espera no es esperanza. Haz tu parte. Dios no trabaja por jornada. Ni endereza camellos. Ni da limosnas. Ni detiene guerras. La manzana sigue siendo roja. La buganvilia rosa. Y sucedió ayer la vida que esperamos mañana.
Por eso
Por eso, cuando yo quedo, en suspiros por la nueva vida, tomo una hoja seca arrastrada por el viento, su ocre color, y la humedezco, para esperar el milagro. Hay polen adherido. Y a veces suceden cosas que ni yo mismo creo. Brilla, sí brilla, como si tuviera nueva vida. Por eso me adelanto a las circunstancias, cierta lógica, la experiencia. Y sigo en camino con olfato para la aventura. Menester fijar algunas circunstancias, entonces escribo, doy señales de lo interno, emociones al caso, decisiones o desilusiones, o externas, como boleto sin número de asiento, sabrá Dios la compañía. En fin, no se da parte del todo, solo de algo en específico. La otra vez escribí sobre los tiempos. Me da por reflexionar sobre la muerte, esta viva soledad que me abraza grandilocuente. Se ha ido una gran persona, en las mismas circunstancias sin o con fama; sin o con dinero. Para variar, el caso es el mismo. Hemos de irnos como pretexto sin despedirnos. Por eso, suspirar es razón suficiente de amores con...
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