A los rostros que estuvieron y ya no están, y que sonrieron, gracias, hicieron un mundo más habitable. A los que por ahora están y no estarán. Sonrían. Gracias. La vida es única e intransferible. No habrá al parecer otra oportunidad.

Comentarios

Entradas populares de este blog

De cartas

Rigo Tovar y Chico Ché

¿Por qué así, señor periodista?