Si vieras, hijo, a tu madre. Lejos de las penas. De las prisas. Aquí se respira bien. Y hay extensos jardines con flores. Llueve suave. Lo mismo cuando hay viento fresco, es tan suave co. O caricia. Cariño. Si vieras a tu madre. La edad deja paso a los anhelos. Y el triunfo es la llegada. Música triunfal con trompetas. Y cantos. Infinidad de cantos. Si vieras a tu morena, tu madre. En el fragor de lo inmenso. En la vastedad del infinito. Silencio es poesía. Palabras es poesía. Algún día comrenderas lo que es la vida. Un sueño eterno. Un exitoso devenir de la materia y el tiempo.
De cartas
Me maravillo al leer tu carta. Tengo la manía de decirlo cuando me gusta el texto desde el punto de vista del taller. Tu carta está doblemente bien, por su forma y contenido. Te agradezco de antemano la confianza de abrir tu corazón hacia este que soy, un desconocido, con el que sin embargo coincides. Te comprendo y te abrazo en la situación por la que atraviesas.
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