Canario

Rutinario y cotidiano, llega, se acomoda en la rama y canta.   ¿A quién dirige su melodía? A mí, a todos, a nadie. Luego de unos minutos se marcha. Su imagen desaparece en el horizonte. Durante el día su imagen etérea y su canto me acompañan, me motivan. Así pasan las horas del tiempo indiferente.
Lo comento con algunos vecinos. Me dicen que nunca lo han visto o escuchado. Que raro es todo esto.
Una nueva mañana. Canta el canario.

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