No. No abraces la mirada que se acerca, tibia. Ella a veces recela de inesperado afecto. Déjala. Así se acerca. Y cual saeta te rodea y escudriña. En confianza por la cercanía ella no dice nada. Guarda en sí sus impresiones. Suspira. Y para mejor ocasión suele retirarse. La mirada no es marca registrada. Es asombro. Mirada que se admira por lo noble. La mirada va y viene. Reconoce hojas diferentes. Altos tallos. Y semblantes. La mirada se encuentra ante el espejo. Dice adiós y se retira. Hay historias conocidas . Piedras de memoria.
De cartas
Me maravillo al leer tu carta. Tengo la manía de decirlo cuando me gusta el texto desde el punto de vista del taller. Tu carta está doblemente bien, por su forma y contenido. Te agradezco de antemano la confianza de abrir tu corazón hacia este que soy, un desconocido, con el que sin embargo coincides. Te comprendo y te abrazo en la situación por la que atraviesas.
Comentarios
Publicar un comentario