No solo de pan
No solo de pan. No solo. En una ciudad de luz. Acaso neón. Un hombre sentado en la acera pide dinero. Se le acerca una mujer esplendente. También de luz. Y se inclina en todo su esplendor a dejarle un billete. Él la había avistado venir desde lejos. En toda su magniprescencia. Su caminar como de ola. Vestida con ropa ligera, por verano. Al momento de ella inclinarse y él ver algo así como divinidad mítica, le suplicó débil: señora, no sólo de pan vive este hombre
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