Estas allí. A bordo del Open Arms luego del desembarco en Lampedusa. El júbilo de la tripulación por el rescate de decenas de hombres y mujeres criminalizados por la miseria. Negros, blancos, rojos y amarillos. Luego de veinte días en el mar a la deriva, en barcazas de bambú y llantas, el rescate. Ahora la alegría. He aquí su capitán. Te lo presentan alegre y sin barbas. Sí, yo soy el capitán. Este es mi barco. He cumplido la misión. Ahora unos poemas. Ahora música. Mientras tanto.
De cartas
Me maravillo al leer tu carta. Tengo la manía de decirlo cuando me gusta el texto desde el punto de vista del taller. Tu carta está doblemente bien, por su forma y contenido. Te agradezco de antemano la confianza de abrir tu corazón hacia este que soy, un desconocido, con el que sin embargo coincides. Te comprendo y te abrazo en la situación por la que atraviesas.
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