Sentado frente al río yo me río, como Diógenes. Y como un Demócrito en referencia a, me quiero bañar dos veces en esa agua. Usese la mar pars amar. La misma. El cura no dice amén, más bien amén. Sentado escudriño sobre el yo y la nada. Sensación de loco. Divagar. El agua del río pasa frente a mi. Fresca, cantarina, transparente. Y se va en una constante maravilla. Yo sigo aquí, en la orilla. Recuerdo el pasado. Y de pronto el agua vuelve atrás. Remonta.
De cartas
Me maravillo al leer tu carta. Tengo la manía de decirlo cuando me gusta el texto desde el punto de vista del taller. Tu carta está doblemente bien, por su forma y contenido. Te agradezco de antemano la confianza de abrir tu corazón hacia este que soy, un desconocido, con el que sin embargo coincides. Te comprendo y te abrazo en la situación por la que atraviesas.
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