Ajena, lejana, son palabras rimbombantes del ego. Marcha en retirada. Donde nada hay ya. Más que recuerdos. Que llegan del mar y atracan en tu playa. Recuerdos para la memoria de lo eterno. Un infierno, por decir lo menos. Entre llamas y no. Línea rota. Entre llamas y suspiros. Ajena. Lejana. No hay distancia en el afecto. Son pruebas del camino. Como un destino que ignoto depara frío. Invierno para los corazones tibios. Lejana guerra. Paz lejana. Poesía en criptas. A la espera del silencio. Hemos cerrado, corazón, por remodelacion. Hasta nuevo aviso.
De cartas
Me maravillo al leer tu carta. Tengo la manía de decirlo cuando me gusta el texto desde el punto de vista del taller. Tu carta está doblemente bien, por su forma y contenido. Te agradezco de antemano la confianza de abrir tu corazón hacia este que soy, un desconocido, con el que sin embargo coincides. Te comprendo y te abrazo en la situación por la que atraviesas.
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