La tristeza

Una flor es la tristeza. Su pan es el rocío de las madrugadas. La acarician mis labios al pronunciar palabras. Mis manos, al escribir palabras. Mis dientes, al masticar palabras. Esta tristeza mía tiene una belleza semejante al silencio, al abismo a la nada. Poco a poco, a base de nostalgia, me mata. A pesar de eso, o quizá por lo mismo, la amo y la tristeza me ama.

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