Para ese pan hay una boca que espera. Para esa guitarra unas manos. Para ese corazón, este corazón. La vida es simple y sencilla. Para esa agua transparente, mi sed. Para ese árbol, el futuro de papel, durmiente, silla o casa. Para ese plan una acción inmediata. Para esas notas musicales un pájaro en su vuelo. Una voz. Para esa luna la mirada. Y una sensación de ser siempre yo. El cercano prójimo. La amistad es un sueño fraterno que se vive. En el día a día. Aún en la distancia de lugar, modo o tiempo.
De cartas
Me maravillo al leer tu carta. Tengo la manía de decirlo cuando me gusta el texto desde el punto de vista del taller. Tu carta está doblemente bien, por su forma y contenido. Te agradezco de antemano la confianza de abrir tu corazón hacia este que soy, un desconocido, con el que sin embargo coincides. Te comprendo y te abrazo en la situación por la que atraviesas.
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