Al llegar la muerte

Al desdén o vanidad, decirle sus verdades, aunque duelan. A la humildad y modestia, esas barbajanas que se esconden tras la puerta en acecho, descubrirlas como farsantes. Salvo que se impongan y convenzan. A veces pasa, a veces, que la pose, de todos en todas partes, es la característica de todos los días. Y a nadie convencen, y a nadie convencemos. Es hora de celebrar la vida. Siempre en vida cualquier hora será la hora.

Comentarios

Entradas populares de este blog

De cartas

Los estados de México en canciones

Rigo Tovar y Chico Ché