Autos, hiedras, haz de luz

Imagino los rostros que pasaron, los autos, las hiedras, la flor, el haz de luz, el silencio, las palabras. La calle es flujo de hambre y sueños. Músculos y huesos con máscara de personalidades  sucumbieron en la avaricia y el odio, cuando amor dio la espalda. Tuvieron la oportunidad de la grandeza pero confundieron hoja con bosque, paso con trayecto. Es extraña la imagen cuando la sonrisa se transforma en mueca y es admirable modelar la piedra. Todos somos punta de alfiler. Desde la nada asoma siempre la nada.

Comentarios

Entradas populares de este blog

De cartas

Rigo Tovar y Chico Ché

¿Por qué así, señor periodista?