Domingo parecido al hastío
Al domingo le falta dulce, sonrisas, halagos. Al domingo deberíamos gritarle lo culero que es. Deberíamos darle pamba con picahielo. Taparlo de boca y nariz y ahogarlo o sacarle la verdad hasta que nos diga lo que piensa de lo gris, de la insensatez, de lo agrio. El domingo debería ser de menos horas, de menos rostros, de menos fatigas. Deberían de cambiarle nombre y llamarlo algo parecido al hastío.
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