Pasan los años

Bajo los sauces o almendros de una casa amplia de amplios jardines esos muchachos -donde yo estaba- leían. Era una forma de sentirse bien, parte de un grupo. El intento era descubrir un mundo respirable más allá del polvo de la frontera.  Eran todo sonrisa y sueños. La vida era simplemente el día, la tarde, las palabras. Y la juventud era una y lo eterno. 

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