Ciudadana

Ella, fuerte aún en la edad de las bisabuelas, sonríe mientras barre el frente de su casa.  Los vecinos la ignoran y no hacen lo propio, ni por asomo o vergüenza. No le importa. Tarde a tarde el centro de la ciudad de Villahermosa brilla esa parte de la calle Arista. La ciudadana Felícitas.

Comentarios

Entradas populares de este blog

De cartas

Rigo Tovar y Chico Ché

¿Por qué así, señor periodista?