Un día

Un buen día el auto de lujo se estrellará ante el muro de  la humildad y el decoro. Y abrirá compuertas extrañas donde la balanza inclinará incertidumbre y ruta con alucinaciones. Un día colapsarán los destinos como frutas que se cayeron y rotas iniciaron con rapidez su descomposición. No bastan explicaciones. Ni palabras de consuelo. Es suficiente conque siga el palpitar del corazón en concordancia con lo verde, lo azul, la circunstancia y la memoria de todo lo que fuimos. Discernir entre el ser y el no, la nada. Humus, humo.

Comentarios

Entradas populares de este blog

De cartas

Rigo Tovar y Chico Ché

¿Por qué así, señor periodista?