Porque estás donde estamos

Esta tierra blanca de la noche. Donde jugamos niños desde siempre. Con sopa de letras para nuestros nombres y expresiones comunes. Con asombro por el destino que nos toca, abigarrado a veces o sutil. En camino de flores y espinas. Vertido el verso al calor de la tarde o noche. Es donde haremos castillos en aire cuando corresponda o tierra. Tocamos puertas recíprocas. Y sabemos pacientes que el otro espera. Y es en sueños, en visiones de momentos que vienen para misiones de la especie. Esta tierra blanca es el sueño transparente. Los juegos de la memoria y las palabras. Las notas de canciones comunes, repetitivas, alegran los corazones. Ya es tarde para la cita, dices. Hemos arribado en el momento preciso. En el tiempo nuestro. A los tantos y tantos del siglo presente. Toc. Toc. Y sonríes.

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