Con el golpe le salieron alas y voló. Así murió mi padre. Andaba ya en los 84 años. Y medio sordo. Se descuidó en el cruce de calle. Y sucedió. Salía tantas veces durante el día. Cruzaba calles con agilidad. Y entre precauciones de él y de los automovilistas. Vivió pleno y alegre su vida. El caso es que anoche lo soñé en vida. Posterior a este golpe. Lo vi sereno. En una edad más avanzada. resignado al fin de su tiempo. Fin lento. Sereno en su rostro. "No has venido", me reclama dulce. Yo me abrazo a él. Lo vi con mis hermanos. Lo llevaban como niño a su trabajo. Lo dejaban guarecido a un lado mientras ellos hacían su trabajo de siempre embelleciendo jardines. Y al final lo llevaban a casa en su regreso. Anoche soñé a mi padre. En su tranquilidad. Y en otro tiempo. Que poco a poco va siendo también el mío.
De cartas
Me maravillo al leer tu carta. Tengo la manía de decirlo cuando me gusta el texto desde el punto de vista del taller. Tu carta está doblemente bien, por su forma y contenido. Te agradezco de antemano la confianza de abrir tu corazón hacia este que soy, un desconocido, con el que sin embargo coincides. Te comprendo y te abrazo en la situación por la que atraviesas.
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