No necesito mucho

 No  necesito mucho, paloma. Apenas un vaso diario con agua transparente para saciar esta sed de vida por las noches y los días. Algunas palabras como rayo y nube, para sacudir esas viejas ideas sobre las heridas, como decir la rosa exacta con su espina. Necesito piedras para molerlas y hacer ladrillos y de vez en vez tirarlas al pozo de la dicha, para que mueva sus ondas circulares. Y también  tirarlas a la nube para que visiten estos páramos del valle por donde transitamos. Y necesito miel y caramelo con limón, para curar el alma y sacar la sonrisa libre, plena. De vez en vez manzana roja y durazno.  No necesito mucho. Y tú tienes, paloma, mucho más, pero entre ello exactamente lo que necesito: esa agua, piedras, palabras, ese caramelo y las frutas que siempre necesito. Ah, y unas de tus hojas blancas para que escribamos juntos la crónica del paso de la luz en nuestros días.(Borrador)

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