Cuchillo griego

Fueron otros momentos. Hoy son otros los que oscurecen y alumbran a la vez. Escribiré bajo ese manto dichoso de los albedríos. Una u otra palabra. Una u otra ruta. Los griegos. Atenas. Centro de la ciudad. Libros de viejo. Objetos antiguos. Ollas. Cuchillos. Pero los libros en griego y español. Cavafis. Y polvo con unos animalitos que hacían irrespirable el ambiente. Cartas con listón cayéndose en pedazos. Otras ocasiones fueron librerías en mi ciudad natal y Villahermosa. Libros viejos adheridos a un nuevo tiempo. Pero ahora es en Atenas. Tiempo presente. Guerreros. espartanos por las calles. Pensadores locales. Pero sobre todo los libros. Un poema entre el polvo. Una carta más. Y la griega que atiende pone en mis manos un cuchillo bellamente labrado en su empuñadura. Y me lo obsequia. Yo me pellizco un brazo para certificar que es realidad lo del sueño. Cuando despierto el bello cuchillo sigue en mis manos.

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