Bienvenida

Hemos llegado a la estación olvido, me dijo. Luego iremos a la estación del recuerdo. No supe quien me lo decía. Yo estaba atento para no evidenciarme. No puede recordar su origen, su nombre. No me ha podido reconocer.

Comentarios

Entradas populares de este blog

De cartas

Rigo Tovar y Chico Ché

¿Por qué así, señor periodista?