Tardes de soul

Jugábamos a la guerra y morimos; luego a policías y ladrones, y nos atrapaban o atrapábamos, según el bando asignado. Eran los tiempos de la infancia que un día terminaron y están en el recuerdo. Un día me vi distinto. Temblaba el corazón ante el aroma y colores de las flores. Eran tardes de soul y serenata. Y bajamos nubes de algodón y algunas estrellas; no muchas. Y descubrimos los juegos de palabras.
Nos abrazamos en palabras y transcribimos la historia del mundo (nuestro mundo). Y supimos que había otras realidades. Empezamos a caminar por horas en carretera. Y éramos todo oído al tintinar de las palabras en nuestro oído y el vibrar arena en la garganta. Oscurecía y para nosotros seguía habiendo luz. Una vez la policía. y El carro rotó está, aunque no lo estaba. Miel con hojuelas. Seguiré escribiendo. Seguiré viviendo. Porque la vida va.

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