Bolero
1. "Hola. Soy Hipólito. Y tengo 31 años. Me dedico a la boleada y voy a estudiar bachillerato". Así empezaría él, es probable, si escribiera sobre su vida. Es todo un personaje. Yo me senté en una banca del parque para mirar pasar el tiempo de dos horas para luego regresar a una actividad ya programada. Vi decenas de palomas cerca de una estatua que aterrizaban y volaban. Vi palomas en pares, donde el macho perseguía a la hembra. Vi dos perros en situación de calle semidormidos debajo de otras bancas. Vi sobre un descansabrazo de banca a un zanate comiendo de un frutopequeño y carnoso. Se le caía y lo volvía subir como un Sísifo momentáneo.
3. "Yo no tengo padre ni madre, porque murieron de enfermedades. Yo vivo con un padrino que me da espacio en sus asa. Yo trabajo de bolero para ahorrar dinero. No había terminado primaria. Aunque sabía leer y escribir. Hasta ahora que ya tengo mi certificado de primaria y secundaria. Y me dije: tengo que ser algo y para eso seguir estudiando. Yo me llamo Hipólito. Voy a recibir beca de discapacidad. Y el bachillerato me va a salir gratis por mi condición". Así escribiría él, que es lector. Que compra libros con Chucho, "el de la colita".
4. Yo esperaba que pasara un bolero. Pasaron dos antes que él, pero no les acepté. Las coincidencias de la vida, le veo venir, le llamo. Y empieza con su labor. Con poca pericia él, por cierto, yo que soy aprendiz de todo, me di cuenta porque lo soy también de bolero. No detallo porque no es el tema. Sino la maravilla que es lector, que sabe mucho y que está decidido a seguir estudiando. Luego de que terminó de bolear mis zapatos que tomaron un color entre café y negros, me decidí preguntarle el tiempo que le dedica a trabajar. "Lo más que pueda porque estoy ahorrando". "Para qué?", le digo.
5. Como que no le creen las personas a las que se lo cuenta. Mientras guardaba su herramientas, le pregunté sobre los libros que ha leído, sobre los temas y materias que le interesan. Y en sus respuestas me di cuenta no que era alguien especial, sino muy especial, inteligente, prudente, cauto. Tardaba en darle orden al desorden de sus cosas al momento de guardarlas. La parte movible de su cajón de bolear casi se desprendía de una bisagra floja. Le daba de golpes precisos con el mango de una brocha para que dejarla bien sujeta. Yo iría a un café a donde quedé de verme con un amigo. Pero me decidí seguir escuchando a Hipólito.
6. En un paréntesis sacó su teléfono y me mostró la imagen de la lista de aceptados de bachillerato. Pude encontrar su nombre completa en la lista; al final el nombre y firma del actual titular del Colegio de Bachilleres; y el logo correspondiente en la parte superior. También me mostró el formato de solicitud de beca al CBT. Todo correcto en sus papeles. Le pregunté sobre sus padres, sobre su lugar de nacimiento. Yo me sentía como si fuera agente de migración o algo así. Pero lo hacía para que siguiera platicando.
7. Me comentó que le gusta lo del espacio sideral, de los planetas, del cosmos. De lo pequeño que somos ante la inmensidad del universo. Que él tiene la facultad de predecir algunas cosas del futuro. Que cree que hay vida en otros planetas de otras galaxias. Que los extraterrestres tienen distintas formas, y que hay las versiones que fueron creados por otro creador, no el mismo que le que “nos creo a nosotros”. Que todo eso lo ha leído en los libros que compra. Pero además me habló de la era trumpeana (de Donald Trump). Que Trump es el anticristo. Que ganó la elección porque el "presidente saliente tenía Alzheimer".
8. La boleada fue casi normal. Ensimismado empezó a realizar su trabajo. Yo le vi ciertas inconsistencias en el orden de los productos que se le aplican. La parte del talón del zapato la dejó intacta. En algún momento mis zapatos color café corrieron el peligro de ensombrecerse algo más. Decidí no decirle lo poco que sé en esa actividad. Él permanecía callado como estatua en movimiento. Como escena de cine mudo. O como escena del teatro Noh. Yo buscaba qué decirle. Hasta que terminó, y al preguntarle el precio, aproveché para preguntarle hasta qué hora terminaba su horario de trabajo.
9. Y al decirme que “hasta muy tarde” porque está ahorrando dinero, se le iluminó el rostro (como esos días más luminosos del verano) al responderme que ahorra para costearse “sus gastos de estudio de bachillerato”. Y a partir de allí se desarrollo la plática. Y no solo sobre esos temas que he consignado en párrafos anteriores, sino también me dijo que tenía solamente el vicio de ver escenas para adultos, pero que ya lo había dejado porque decidió estudiar. Que le ayudaron a realizar sus trámites en una oficina “que está por aquí a la vuelta” (IEAT). Me dijo que tiene un medio hermano que es ejecutivo de una emprsa inmobiliaria en Monterrey, pero que ha cambiado de número y ya no tiene contacto con él. Que el átomo es la parte más pequeña de la materia. Y que le interesa saber sobre la existencia humana y la razón de por qué estamos aquí.
10. Le dije que está recorriendo el mejor camino. Que me da gusto que tenga el gusto por la lectura y le intereses distintos temas. Y espero verlo de nuevo , invitarle un café o desayuno y regalarle libros.

Comentarios
Publicar un comentario