Por eso, cuando yo quedo, en suspiros por la nueva vida, tomo una hoja seca arrastrada por el viento, su ocre color, y la humedezco, para esperar el milagro. Hay polen adherido. Y a veces suceden cosas que ni yo mismo creo. Brilla, sí brilla, como si tuviera nueva vida. Por eso me adelanto a las circunstancias, cierta lógica, la experiencia. Y sigo en camino con olfato para la aventura. Menester fijar algunas circunstancias, entonces escribo, doy señales de lo interno, emociones al caso, decisiones o desilusiones, o externas, como boleto sin número de asiento, sabrá Dios la compañía. En fin, no se da parte del todo, solo de algo en específico. La otra vez escribí sobre los tiempos. Me da por reflexionar sobre la muerte, esta viva soledad que me abraza grandilocuente. Se ha ido una gran persona, en las mismas circunstancias sin o con fama; sin o con dinero. Para variar, el caso es el mismo. Hemos de irnos como pretexto sin despedirnos. Por eso, suspirar es razón suficiente de amores con...
Me escribieron un guión para mi nombre y destino. No habrá ensayo, me dijeron. Debe salir a la primera. Y desde entonces salgo a escena. Las circunstancias van escritas. Y todo en escena de lo necesario. Cuando reí, no era el momento. Y a veces callé o hablé, cuando era preciso hacer lo contrario. Y al levantarme miraba la risa de los asistentes. Había invierno. Hambre. Y hubo de robar un saco verde y un pan. Disfruté en casa el arroz con leche y las tortas de camarón. Nunca por cierto me daba a pesar del temor ganas de salir de escena. Lo menos que hacía era esconderme en mi habitación y dormir para soñar. Cambiaban las estaciones. Y el pronóstico del tiempo nunca fue el adecuado a la escena. En fin que un día pareció permanente la primavera. Lo saturado del verde en el follaje. Y supe de los besos en los besos mismos. Y del amor como algo esplendoroso. Y escuché los aplausos como si representara bien este papel que en destino me ha tocado. Quisiera representar el papel de actor. Comp...
Pronuncio nadie nombre cuando me gratifico cielos en amaneceres. Y una luz se cuela por la rendija del universo. Un trueno suave se expande. Y sueño en lo posible e imposible, en los que quito espinas a nopales y deshojo margaritas. Y además nadie nombro. E interpreto muy de mañana con rocío sobre flores cada uno de los signos. Humus. Lombrices.
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