Y se marchó


 1. Yo quería un dron y lo compré. Estuve revisando varios videos promocionales, y finalmente me decidí por comprarme uno que decía para niños mayores de 12 años, adolescentes y adultos que sea su primera vez que manejen un dron. Además que con esas características son baratos. Como si fuera un juguete. Que de hecho lo es.

2. Un dron es un aparato volador que lleva cámara para fotografía y video, sobretodo los baratos. Y los hay profesionales y ultraprofesionales. Estos últimos son los que utilizan los países en guerra, y son aparatos no tripulados que llevan bombas y funcionan como espías. Pero ese es otro tema. Se manejan desde tierra por controles sencillos. Funcionan con batería y con la señal de internet.

3. Y ahi tienen que me compré uno por Temu o Mercado Libre, ya ni me acuerdo. Y la publicidad en esencia decía: fácil de usar. Tiene botones para que gire, para que suba o baje, para que se adelante y cosas así. Y el disparador para tomar fotos desde las alturas. A mí que me gusta la fotografía, me hacía ya casi como creador de fotos con ojo de pájaro en pleno vuelo con ese droncito.

4. Cuando lo pedí, se me hicieron lentas las horas y los días, para que llegara. Ya cuando tuve la cajita en las manos, la abrí con parsimonia, como niño al que los Reyes magos le traen el juguete deseado, anhelado, soñado. Con ansia y desesperación leí el manual como tres veces. Y vi varios videos tutoriales. Ya con esto me sentía como todo un piloto en tierra, viendo volar el dron y traerlo en aterrizaje, cumplida la misión de fotos aéreas.  Hasta me compre mis guantes y lentes de aviador. Quizá exagero. Pero ko.

5. Puse una canción de José Luis Perales. Lo volé por primera vez en un terreno allá en San Juan el Alto. Me brillaron los ojos cuando se movían sus ocho hélices ordenadas en cuatro pares, una por cada extremo, como cuadro. Tiene su control de tierra y también puedes controlarlo por la app desde el teléfono móvil. ¿Listo? Y trae su candado digital para abrirlo o cerrarlo, según la intención. Para que no se vuele solo o por accidente. Tiene un letrero que dice: iniciar el vuelo. Y al instante si le haces click, se eleva metro y medio aproximadamente para que le sigas dando órdenes.

6. Antes le calibras la brújula y la ubicación, para que sepa dónde se encuentra. y si la orden dice cualquiera de los puntos cardinales, obedezca. Si no está calibrado no va a saber para dónde dirigirse. Ya calibrado entonces sí. Para arriba, y se eleva, para adelante, y avanza. Que gire la ruta, y da vuelta según se lo pidas. La primera vez solo lo elevé como diez metros y me hizo caso. Y su aterrizaje fue excelente, como solo un piloto con experiencia lo logra. 

7. La segunda vez lo volé dentro de mi casa. Se elevó ese metro y medio, y sin otra orden dada, se fue contra las cortinas de la ventana. Y cayó. Afortunadamente no le pasó nada. Lo que hice fue guardarlo para mejor ocasión.  ¿Que me falló?, me pregunté toda la tarde y antes de dormir. ¿Por qué a mi me pasa?, me autoflegelé. Al día siguiente consulté al YouTube. "¿Porqué se estrella el dron". La respuesta no es porque uno no sepa o falta de pericia. Sino porque lo calibré para el primer lugar, allá en san Juan El Alto, y ya en casa, si no lo calibra uno de nuevo, el aparato cree que está allá, no en la nueva ubicación y se descontrola. Otra vez en la cancha deportiva cerca de mi casa traté de elevarlo. Y no me hizo nada de caso. Como rebelado. De nuevo a leer el manual y ver tutoriales como si fuera la primera vez.

8. Ya tenía algunas fotos de la primera vez que lo alcé al vuelo. La pericia se va alcanzando conforme uno practica. La experiencia hace al maestro, etc. Pero me acordaba de la canción de José Luis Perales: "Ayer se fue/ tomo sus cosas y se puso a navegar/ una camisa un pantalón vaquero y una cancion/ dónde irá, dónde irá/ Se despidió y decidió batirse en duelo con el mar/ y recorrer el mundo en su velero/ y navegar (la, la la) y navegar..." Yo contento escuchando la canción. Como si fuera el soundtrack de este texto, y de los momentos en que me disponía a echar a volar la imaginación a la vez que el dron.

9. Entonces ya el dron en el lugar, de nuevo en san Juan El Alto. Tenía lista mi agua limonada para disfrutar el vuelo y tomar fotografías. El dron en lo alto y yo en la tierra imaginando que alguna fotografía a lo mejor captaba el vuelo de loros o de pájaros carpinteros en parvada, o una nave de esas ovni, o algo parecido que llevara a que esas fotografías fueran seleccionadas por la revista National Geographic (se vale soñar). El caso es que se elevó, y yo, animado, lo fui elevando más y más, y le ordené con el control que fuera hacia adelante. Cada vez lo veía más chiquito y lejos. ¡Qué poderoso es mi dron, y tan barato!, me dije. Aproveché a tomar unas cinco fotografías. y un video de tres segundos.

10. En la bocina José Luis Perales "...Y se marchó/ Y a su barco le llamó "libertad". Y en el cielo descubrió gaviotas/ Y pintó estelas en el mar..." 

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