Conclusiones

No hay principio ni fin. Todo es un fluir eterno. Como entre ramas y nubes. Escribiendo en cuaderno las peripecias del espíritu. No hay fronteras. Ni caminos seguros. Cada uno en su tiempo y momento. En la ruta del destino fiel.

Comentarios

Entradas populares de este blog

De cartas

Rigo Tovar y Chico Ché

¿Por qué así, señor periodista?