1. Al principio eran los sueños los que lo inquietaban. A cada cual más enredado. A cada cual más difuso. Pero sobretodo inquietante. Le gustaba ser amigo de las brujas, las reales, las verdaderas. Esas que sonríen por cualquier motivo y sin motivo alguno. Y tienen palabras sanadoras. Entonces en los sueños se extasiaba de estar con ellas, cerca de ellas o mirarlas a lo lejos. Pero los sueños fueron cambiando.
De cartas
Me maravillo al leer tu carta. Tengo la manía de decirlo cuando me gusta el texto desde el punto de vista del taller. Tu carta está doblemente bien, por su forma y contenido. Te agradezco de antemano la confianza de abrir tu corazón hacia este que soy, un desconocido, con el que sin embargo coincides. Te comprendo y te abrazo en la situación por la que atraviesas.
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