Este domingo

Domingo de zanahorias. El conejo afila el diente. Hice limonada. El libro que adoro está junto a mi, ahora. Me asomé a la ventana para ver el cirio y la hoguera: basura amontonada solo hoy si el lunes no queda rastro de nostalgia. Los datos falsos de este día muestran a El tigre y la nieve como opción para el delirio e hipocondria. No es posible que aún, no.Tallar la sonrisa con otra para ver si como pedernal salta la chispa. Juego a los dados yo mismo para encontrar el ritmo de la suerte, la punta de la madeja. Recuerdo, claro, la Despedida de Alejandro Aura.
"...nadie ha tenido la holgura necesaria para sentarse 
a deshacer el apasionante intríngulis de la creación,
de modo que se queda como estaba...
esperando a que alguien tenga tiempo para ver los planos
y completo el panorama lo descifre y se pueda resolver...".
Hace tiempo vine, por Fátima,  a recordar los hechos, testigo de mi tiempo. Y me encontraré en la memoria el recuerdo de una fotografía, una carta al mar y la huella típica del domingo del adiós. Por eso ahora camino los días de semana hasta agotar la luz en mis tinieblas. Y dejo el domingo que se escurra sin sentido. La memoria ata al tiempo,y este nos dice que es la  única nuestra oportunidad de vernos.

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