No estamos solos

 En la madrugada el silencio y los recuerdos. El silencio total y brutal, la oscuridad. No la soledad, esa no, porque de alguna manera es cierto lo que sucede. Un individuo solo está solo cuando se siente solo, en conjunto con los fantasmas de la autoestima, el vacío sin forma, el escudriñar sobre la necesidad de compañía y asomarse a imágenes que le corresponden. Un alacrán camina en el piso (él no lo sabe). En la oscuridad no lo ve. No se ven.  Y al encender la luz y verlo exclama: no estoy solo.

Comentarios

Entradas populares de este blog

De cartas

Rigo Tovar y Chico Ché

¿Por qué así, señor periodista?