Mil quinientos
Solo para dejar constancia. El anterior es el texto mil quinientos, de algo que inició hace ya casi cuatro años, con el formato soporte blog, de nombre Cuaderno Calvillo. De los primeros se hizo la selección para el libro Señal de humus, publicado a finales del 2013. Y los demás están disponibles para integrar otros dos o tres volúmenes. O más, si fuera este el caso. O menos. Satisfacciones y amagues representan estos textos. Satisfacciones por poder contar, gracias a la disciplina de escribir, con textos para seleccionar con ruta de lecturas públicas o libro. Y de los amagues refiero las veces que intenté cerrar el cuaderno con un basta, hastiado por los avatares de los días. Aquí seguimos. Indemnes. Aguerridos. Rotas flechas. Naves rotas. Brújula en pedazos. Solo con la convicción que si nada salva, entonces por qué no escribir. Porque hasta el caso se puede dar, que mientras seamos polvo, todos, algunos textos quedarán por allí para indicar del paso por la vida. Y esta fuente no se agote mientras esté nuestro aliento en su marea permanente, casi eterna.
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