Abate el destino a una amiga

Abate el destino a una amiga. Le da de frente con saña. Le hablé sin decirle palabras. Para ofrecerle mis brazos. Ella sabe quien soy. Y yo sé de ella. Qué importa. El destino le da hoy golpe mortal. Y es tal su fuerza que vive. Ha sobrevivido cien mil veces a otros. Y levanta la frente. El golpe de hoy es distinto. Y ella no encuentra respuestas hoy. No pregunta. No pregunta. Dios es grande. Sabe lo que hace. Más no es justo. Me digo. Me repito. Yo nunca blasfemo. Lo hago hoy. En esta oscuridad de abismo. Mañana, luciérnagas alumbren. Amiga.

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