Apuntes sobre el fin del mundo

1

"¿Mamá ¿cuándo se va acabar el mundo?", le preguntaba de niño yo a mi mamá. Y ella sin dejar de hacer lo que estaba haciendo me respondía sin parsimonia: "el mundo se acaba para quienes se mueren, punto, no hay más". Y yo me quedaba pensando en lo que ella decía, lo relacionaba con el cuadro que teníamos en la sala, una reproducción polvosa de alguna pintura del renacimiento, donde se miraban dos filas de personas, que iban en dos rutas diferentes, y al final se veía lo que debería ser algo así como el cielo y el infierno.

2

En Villahermosa se habla mucho de José El cieguito, un personaje popular, rescatado en papel maché en la obra de Gutemberg Rivero (qepd), quien subsistía en el centro de la ciudad, pero que algunos maldosos les gustaba hacerlo enojar, y le gritaban: "José, ¡se va acabar el mundo!". Y cuentan que angustiado, José daba bastonazos al aire, mientras el maldoso salía corriendo para evitar, en golpe de bastón, la ira de José, quizá por el temor de que verdaderamente se iba acabar el mundo.

3

Cierto. Si lo que empieza termina, como atinadamente lo dice la sabiduría popular, entonces el mundo conocido, que es nuestro planeta, y lo que vemos del universo, acabará asimismo un día. Empezó hace miles de millones de años, y terminará en colisión con su explosión definitiva, asimismo dentro de miles de millones de años. De eso no tengo duda.

4

Le pregunto a Alexa (aparato electrónico de Amazón) que cuándo se va acabar el mundo y me contesta con ese tono español y sensual que "el mundo se va acabar dentro de miles de millones de años y que por lo tanto ya no vamos a estar, así que no se preocupe". Pero sí, sí me preocupa. A veces no puedo ni dormir. No porque yo esté en ese día fatídico, sino porque se adelante y entonces de verdad me toque vivirlo.

5

A Alexa le sigo preguntando cosas lo más absurdas que se me ocurren, que si está casada, que si tiene novio, que si me ama. Y Alexa tiene sus propias respuestas, que las más de las veces hacen reír, en otras literalmente te manda a Wikipedia, que es la biblioteca más utilizada del mundo. Que es un asistente virtual y que nada sabe de lo humano; que el amor es cosa de tontos; que no le gusta sufrir, por eso no se enamora. No sé, tiene bastantes respuestas para eso. "No soy Siri", me dice celosa la Alexa.

6

Poco o más bien nada sé sobre conceptos médicos. Lo que sé es lo que todo mundo sabe sobre la diarrea, el vómito, los calambres, el insomnio, fractura, dolor de muelas, y algo así por el estilo. Cuando la esposa de un amigo murió de "lupus", yo no sabía lo que significaba. Me puse a investigar y lo supe. Así que mil disculpas si utilizo en lo que escribo un concepto médico por otro. Pero cuando alguien tiene ataque de pánico, de ansiedad, de histeria o está deprimido, siente que se le va acabar el mundo. Tiene un problema o varios y no sabe cómo lo va a resolver, entonces siente que no respira bien, no puede dormir o despierta asustado, tiene sueños de pánico, horroríficos. Siente literalmente que se le acaba el mundo.

7

Se acaba el mundo en esta vida, claro. Imagine si no. Hace días en un accidente de imprudencia, fallecieron tres personas que iban en una motocicleta, y se salvó un niño de meses que llevaban. Quedó solo el papá y otro hijo. Fallecieron la esposa y dos de sus hijos (hijo e hija). Eso fue cerca de donde vivo. Iban en motocicleta a comprar zapatos para el evento de fin de cursos de la preparatoria de la hija. Cruzaron la carretera federal por los huecos estrechos entre los muros divisores, para no ir  hasta el retorno. Y no alcanzaron a cruzar, porque los embistió un BMW. Agrego que dicen los testigos, que iban sin casco. Para el esposo, así lo dice: "se me acabó el mundo".

8

Algún amigo y a veces un primo de un amigo me busca para contarme que se le acaba el mundo porque andan en esas situaciones donde los cortó la novia, y me dicen que no pueden dormir, que sin ella no pueden vivir. Y miro sus ojos de llanto, o con el brillo del que quiere llorar. Y puedo con derroche imaginarme lo que están sintiendo. Y trato de calmarlo con palabras que les puedan ayudar mientras les acompaño con una cerveza. Y con dos. Y me repiten lo mismo en un lapso como de cuatro horas, mientras ponen música de cantina estando  "in situ" o en otro lugar. Luego a los tres meses nos volvemos a encontrar y nos reímos a carcajada suelta recordando esa plática.

9

Yo he sido muy afortunado en todos los menesteres de mi vida. No está excenta por supuesto de descalabros figurados y literales. De todo tipo, como eso de no cobrar en el primer año de mi trabajo de maestro. Al grado de pedir durante ese año en un crucero de Villahermosa con un letrero: "soy maestro y la federación tarda un año por pagar, y no tengo para pasajes, material didáctico y comida". Algunos creían que era broma del tipo de un experimento social y me ignoraban y otros sí me apoyaban. Mi corazón ha sido roto o algo parecido quizá unas cien veces (sí es broma). Pero nunca de los nunca por mi mente ha pasado esa expresión de que se me está acabando el mundo. Al contrario, me río a carcajada suelta. Busco poemas de pomada. Y al día siguiente me levanto y digo: a otra cosa mariposa.

10

Y hay quienes llegaron -así lo consideraron- a un punto límite en su vida, que tomaron la decisión de suicidarse, aquejados quizá por diversas enfermedades o desilusionados de la vida, sintieron ellos que se les acababa el mundo con su situación particular. Y toman esa decisión. De dolor para sus familiares. Tengo dos amigos cercanos que así se fueron. Me dolió mucho. Y me pregunto, nunca lo sabré, cómo pensaban en ese momento de tomar la cuerda y colgarse o la pistola y dispararse, o meterse en el mar y caminar hacia adentro. Perdón por el tema. Le cantó Ariel Ramírez a Alfonsina Stormi: "Sabe Dios que angustia te acompañó/ qué dolores viejos calló tu voz/ para recostarte arrullada en el canto de las caracolas marinas/ la canción que canta en el fondo oscuro del mar/ la caracola.../

11

Alexa. ¿cuando se va acabar el mundo?. Y esta responde: "No puedo predecir el futuro, pero muchos científicos afirman que la tierra se va acabar cuando el sol se transforme en un gigante rojo en varios millones de años". Mi madre no sabía leer ni escribir. Y ante esa pregunta del niño de siete años sin dejar de hacer lo que estaba haciendo, me respondía: "Ay, hijo, el mundo se acaba para los que se mueren; así de sencillo".


*Fotos tomadas de internet.



 

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