Hacerle al cuento

1

Me gusta hacerle al cuento. Así lo he hecho en mi vida. Y así me recuerdo siempre, con el cuento en el pensamiento y en la boca. Mi memoria me da para contar más. Y para hacerla mejor de cuento le agregó algo que no sucedió en lo que llaman realidad, pero ha sucedido en mi cabeza. Por eso escribo, si no, ¿cómo? He escrito unos tres cuentos que me han gustado. Publicados, uno ganó hace muchos años un concurso internacional en Mérida, Yucatán, 1989, (no me jato, solo que la narrativa me abandonó). Hacerle al cuento me ha permitido sobrevivir en esta selva. 

2

Pero no se asuste, lector, lectora. El cuento es un género literario. Tiene una estructura tradicional: inicio, desarrollo y desenlace. Esta última parte debe ser inadivinable para el lector. Literalmente sorprendente, que el lector quiera seguir leyendo otros. Entretiene, sí, Se lee rápido. Un libro de cuentos es un deleite, porque se puede empezar por cualquiera. Hay cuentos memorables. Se recomiendan este tipo de libros para los jóvenes y en general para cualquier lector que inicia. Yo sigo iniciándome como lector. Y siempre ando en la búsqueda de cuentos, porque me gusta precisamente hacerle al cuento. Mis amigos y amigas lo saben.

3

Y "Hacerle al cuento" es una transmisión que hago vía Facebook live, cada sábado a las 2: 30 de la tarde. Entre semana ando a la pesca de uno que sienta que puede gustar. Con esta voz aguardentera o más bien cervecera, lo leo, previo lectura breve de los datos del autor o autora. Apenas voy por el quinto cuento leído. Es una actividad que me impuse y es un trabajo que realizo con el mayor de los gustos. Empieza con la selección del cuento a leer. Me acuerdo de uno que leí hace tiempo. Lo busco. Y a veces lo encuentro fácil, a veces no. O busco alguno del que me platicaron. O me sugieren.

4

Inicié con el cuento de mi amigo Luis Alonso Fernández, "El hombre que perdió la cabeza de su mujer". Así he leído también "Los diez justos" y  "Sobre los cinco panes", del escritor. checo Karle Capek; "Parábola del joven tuerto", De Francisco Rojas González; "La muerte tiene permiso", de Edmundo Valadés. Y es algo relajada la lectura. Tanto porque son cuentos que ya he leído en el transcurso de mi vida. Porque me traen algún recuerdo en el contexto de la leída por primera vez. Y porque le encuentro nuevos significados. A veces un comentario precisamente descubre el hilo conductor: la enseñanza que no es tal. Sino que el hecho que se cuenta impacta y el lector le busca una lección. Concedo que muchos en muchos de ellos el autor precisamente buscó dejar una enseñanza. Pero bien contada.

5

No debo olvidar decir, que a diferencia de la novela, donde cabe de todo en la vida de los personajes, además que estos son muchos, en el cuento es solo una anécdota que se cuenta y son muy pocos personajes. Los necesarios para que se desarrolle el asunto único del que trata.

6

Se dice, se cuenta, se asegura, que el cuento viene desde el origen del lenguaje. No podía de ser de otra manera. Y por supuesto viene en la tradición oral de los pueblos. Por eso asimismo todos los pueblos tienen los propios, y por los viajes se han ido adaptando en diversas culturas. Este hecho, y el contarlo de generación en generación, es lo que ha sostenido al cuento como tal y a  quien lo cuenta la sociedad le ha sido reservado un lugar de gloria, preponderantemente importante, con coronas de laurel y reconocimiento en cartón, por decirlo de esa manera, aunque retribuido poco. Pero sin duda ellos mantienen viva la llama de la imaginación personal y popular.

7

Fuimos de los cuentos infantiles en esa tierna edad. Nos arrullaron con cuentos. Y en la escuela nuestros maestros nos acercaron al cuento. Bien que nos lo leyeran. Bien que los encontramos en esos tesoros de papel, que eran nuestros libros de texto gratuito. Y en el camino de nuestra vida hemos encontrado otros. Contar es innato en el ser humano. Donde nos encontremos. Cuando nos encontramos. De pronto estamos contando de nuestra vida o de los otros. Le "echamos crema a los tacos", para darle emoción. Y si nos han dormido con cuentos, asimismo en el amor nos hemos y nos han acercado con cuentos. Esto no quiere decir que sea bueno o malo. Solo que así es. Vaya, hasta nos educan con cuentos, con algo de mitos y de leyendas.

8

Lo dice bien en su poema León Felipe, aunque por supuesto se refiere a otro conjunto de situaciones, en referencia a la educación con dogmas que tienen como meta la alienación, el adormilamiento, el mantener dormida la conciencia, y aunque eso ya es otra cosa bien distinta a "Hacerle al cuento", bien vale la alegría conocer el poema. He aquí un fragmento del poema: "Yo no sé muchas cosas, es verdad./ Digo tan sólo lo que he visto./ Y he visto:/ que la cuna del hombre la mecen con cuentos.../ Que los gritos de angustia del hombre los ahogan con cuentos.../ Que el llanto del hombre lo taponan con cuentos.../ Que los huesos del hombre los entierran con cuentos.../ Y que el miedo del hombre.../ha inventado todos los cuentos..."

9

De los leídos en hacerle al cuento: "Parábola del joven tuerto", refiere a que no nos conformamos con lo que tenemos, así sea una limitación física. En la de "Los diez justos", no los encontramos,  criticamos a los demás, les encontramos los errores y fallas a los otros, en la lista de justos empezamos con uno mismo. En "Sobre los cinco panes", estamos de acuerdo en todo lo demás, menos en lo que nos afecta, ejemplo el panadero que se queja. En "La muerte tiene permiso", el maltrato al campesino, la vida miserable, y la sed de hacer justicia con la propia mano. Y "El marido que perdió la cabeza por su mujer", fantasía sobre el alcohol y las vicisitudes del matrimonio.  Y así cada uno de ellos.

10 

Entre los que tengo pendiente por leer está el de León Tolstoi, escritor ruso, "La cantidad de tierra que el hombre necesita", y trata de la ambición de tener siempre más. Uno del maestro Rodolfo Lara Lagunas, que ahorita no recuerdo el nombre, pero trata de la pobreza, la injusticia y del heroísmo de salir adelante con esfuerzo y dedicación en los estudios. Uno más de Efraín Gutiérrez, "La muerte de Doña Adela", considerado por el extinto poeta Rodolfo Nieto Cadena, como uno de los mejores del mundo. Sin duda uno de Juan Rulfo. Me encantaría leer el de Rafael Ramírez Heredia, "El Rayo Macoy", solo que está algo largo, apenas que lo lea rápido. El concepto de la transmisión de Hacerle al cuento es que sean cortos, de unos doce o quince minutos.

11

El cuento queda excelente a veces por lo que cuenta, aún que el lenguaje sea parco, sencillo, directo. Y a veces gana por el lenguaje, su ritmo, su vistosidad, sus juegos de palabras. Dije que el cuento tradicional tiene el inicio, el desarrollo y el final, especialmente imprevisto, de sorpresa. Solo que hay tal variedad de cuentos, que a veces unos empiezan por el final, o terminan por el principio. ¿Volvemos a empezar?




Comentarios

Entradas populares de este blog

De cartas

¿Por qué así, señor periodista?

Libro: "La palabra provocada"