La Cenicienta choca
1
El sábado pasado en Casa Alebrijes hubo un evento singular. Con casa llena, como se dice, Gibrán Delfín presentó el libro La Cenicienta choca, bellamente ilustrado por Leonella Yovanka. Es un cuento adaptado sobre la Cenicienta tradicional, pero adaptado a la cultura e idiosincracia de esta área geográfica tropical, con los mosquitos y el calor y los modismos en la forma de hablar, que lo hacen especial en todo el concierto de las adaptaciones, tanto de las distintas regiones culturales de nuestro país, como de las regiones de otras latitudes.
2
Cuando la tercera llamada ya estaban ocupadas todos las localidades, y minutos después, hasta había personas asomándose por la ventana, curiosas e inquietas por saber los secretos de hacer dupla en un trabajo cultural, en este caso como lo es la colaboración entre autor y artista plastico. De seguro que en caso de cada libro editado, cada uno tiene sus particularidades. Y en este caso Yovanka en su intervención y Gibrán en la propia, lo explican a detalle con la alegría de presentar un trabajo conjunto.
3
Primero Delia Cantoral, coanfitriona, hizo la presentación de rigor, y posteriormente Jaime Ruiz, coanfitrión, dio referencia mayor sobre los autores y sobre el cuento en particular, detallando las características del trabajo en conjunto. Sobrio siempre, ecuánime en sus juicios, invitó al público a adentrarse en el breve pero significante libro. María es la Cenicienta, y es choca. Solo que a los lectores de otros lares explicamos que choca es el nombre o sobrenombre que se refiere a una mujer que nació y creció en estas tierras de lluvia, mosquito y pantano. Y no en la acepción del verbo chocar en conjugación del presente, choca. Los que somos de fuera lo aprendimos en los primeros días de nuestra llegada a este edén tropical.
4
El turno es para la diseñadora, Leonella Yovanka. Expone con seguridad sobre sus inicios en el dibujo "desde que tengo uso de razón", se veía ya dibujando y jugando al mismo tiempo con el lápiz, los colores y no solo en los cuadernos de dibujo, sino en cualquier superficie. Es autodidacta. Solo que ahora cuando tiene oportunidad toma algunos cursos para conocer de otras técnicas y mejorar sus trazos y mezclas de colores. Platica del encuentro con el autor, de cómo recibió varios cuentos para que escogiera, y se decantó por el de la Cenicienta.
5
Gibran es un viejo lobo en el contar cuentos. Tuve la oportunidad de conocerlo en una charla que dió para alumnos de bachilleres. Y desde sus primeras palabras en dicha charla me di cuenta de su gran capacidad de encantador con las palabras. Así que tan pronto tuve la oportunidad de escucharlo en vivo y a todo color, pude constatarlo en ese mismo lugar, al final del Taller literario, cuando él y Matilde Pacheco, nos deleitaron con relatos cuyos temas con variantes se lo apropian todas las culturas. Así que fue un deleite escucharlo, sobretodo que cuenta de sus inicios, del abuelo cuentero de cuya herencia verbal disfruta y comparte, y de cómo se dió el proceso de gestar la idea de ver su cuento, su caballito de batalla La Cenicienta choca publicado en libro.
6
Dos jóvenes tabasqueños activos, inquietos, trabajadores. Dos de los mejores jóvenes que tienen clara su vocación por el arte, Gibrán el arte de contar, como sostenedor del fuego de la palabra. Yovanka el arte de elaborar verdaderos discursos visuales en cada cuadro, no del pochitoque (tortuga) que es comido por un lagarto en el pantano y en lo verde del campo tabasqueño, sino con propuestas claras con simbolismos entre lo humano y su conexión con lo otro, lo de afuera, de lo que está allá y más allá. Y si siempre destaco la importancia de colaborar entre pares o de actividades artísticas distintas, más aún si estos son jóvenes, generosos ambos.
7
Gibrán entre todo cuenta de la experiencia que tiene como cuentacuentos (como un cuento más) la vez que en una escuela fifí una niña fresa fue llevada en grupo a escuchar a un señor que cuenta cuentos. "¿y a qué nos trajeron aquí, aych?". "A escuchar cuentos". ¿A escuchar cuentos? aych". Todo ello frunciendo la boca. "¿Y que cuento nos va a contar?", pregunto a Gibrán. "La Cenicienta", respondió el cuentacuentos. "¡Aych, La Cenicienta!", y se arrayanó en la butaca con la cara de fuchi. Lista para fugarse en pensamiento mientras transcurra el contar del cien mil veces contado y escuchado La Cenicienta.
8
Pero oh sorpresa. Esta Cenic8enta choca es de aquí, es nuestra, como nuestra vecina, y su madrastra y hermanastras lo mismo. Toman potol. Andan con sus faldones multifloredas. Así que la niña fresa empezó a escuchar con interés. Hasta que al final quedó gratamente impresionada de tal manera que hasta se despidió de Gibrán agradeciéndole esa oportunidad (aich) de escuchar el cuento.
9
Yovanka había explicado ya la razón del por qué los dibujos van en blanco y negro. Tanto porque se adaptan a la historia de un tiempo indeterminado, pero sin duda antiguo en su trama, como por el costo sin duda alguna qué siendo a colores lo eleva haciendo qué un libro infantil sobrepase fácilmente los 200 pesos lo que lo aleja de los niños y niñas de familias pobres. Así en blanco y negro baja de precio y puede ser asequible casi a todos.
10
Agradecido Gibrán, nombra a todas las personas que hicieron posible la materialización del libro y el evento de presentación. Excelente el libro. Buen diseño y bellas ilustraciones. Buena la versión tropical de la Cenicienta, seguro tanto de manera oral de contar el cuento, como este bello libro con la versión completa.
Comentarios
Publicar un comentario