Me llega una carta
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Me llega una carta digital el viernes pasado "Confirma si eres tú, Antonio Solís, que pasaste tu secundaria por la 2 de la Treviño. Crónica de Antonio: escritor, periodista, compositor. Guitarrista del grupo Durazno, carismático y muy activo, su novia Cinthia de Baton, Rouge, Luisiana. Guitarrista y segunda voz del grupo musical Durazno, miembro la estudiantina y mariachi. Amigo, si eres me da gusto saber de vos. Tenemos mucho que platicar. Te manda saludos el ingeniero Efrén".
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Quien envía dicha carta, es Jesús Rojas, un amigo precisamente de la secundaria donde estudiamos, tanto él y yo, como un puñado más de muchachos y muchachas, de los alrededores de dicha escuela, principalmente del oriente de la ciudad de Matamoros, colonias de familias pobres, principalmente de la Treviño Zapata y la Popular, y de rancherías cercanas. Ya he platicado de Clemente, un muchacho blanco, pelo rubio ensortijado, que a veces llevaba sandías y piña y la compartía con todos los que se acercaban. Esos años fueron de 1972 a 1975. O sea que ya andamos por los 60 años y pico. Ya 47 años han pasado.
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Sin duda, muy grato recibir la carta de Chuy. Volver a comunicarnos luego de ese lapso, como un paréntesis gigantesco de 47 años, a establecer un vínculo que nunca se cortó, que quedó en suspenso, en lo que se llama compás de espera, y continuarlo ahora. Uno se pregunta -al menos yo- por el tiempo, sin tener respuestas, más que las vaguedades de siempre, de lo fugaz que es la vida, de lo pequeño que somos ya no digamos ante la tierra, sino ante el sistema solar, la galaxia y el conjunto de galaxias del universo. Y aún en la distancia tanto de tiempo y geografía, escribir una carta y mandarla, antes vía corresponde México, ahora con la inmediatez de lo digital y el internet. Como un milagro recibir esta carta de la que comento hoy. Causalidades, no casualidades. Mientras escribo siento el olor del café que he puesto en la estufa. Es el mejor café.
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Al terminar la secundaria algunos siguieron sus estudios en la preparatoria que antecede a una carrera universitaria. Y otros nos fuimos la Normal por ser carrera corta, o tradición familiar de algunos. En esos lejanos tiempos se pasaba de la secundaria a la Normal, sin prepa. Claro que muchos de los egresados no pudieron seguir estudiando. Ya he contado que yo ni pensado tenía estudiar la secundaria. Solo que pasaba a diario por allí, y cuando vi el anuncio de fechas para inscripción, automáticamente tomé note, saqué las copias de los requisitos y en solitario, si padre ni madre, me formé en la larga fila para sorpresa del maestro Adolfo Guevara (luego supe su nombre), que me preguntó sobre mis padres. Y pues ellos en lo suyo, de trabajar, y yo rebelándome a mi destino, ya en esa edad. El maestro sonrió y lo dijo: "este niño sí que tiene ganas de estudiar.
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Me dio mucha alegría de recibir la carta de Jesús Chuy Rojas. Cuarenta y siete años después. Por ser diferentes los caminos que tomamos, no volvimos a vernos. Lejanamente yo sabía que luego de preparatoria él se fue a Reynosa, creo que a estudiar ingeniería química. Reynosa está a 90 kilómetros de matamoros.
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