Urge

1. Hoy con más razón sé que urge. La referencia al hoy es al tiempo presente. A este momento en el que amanece y escribo y en el que lees. A este preciso momento de la historia. Urge la conciencia de que tenemos solo una casa y es el planeta. Y tener conciencia (y recordarnos siempre) que tenemos una vida fugaz y efímera. Urge la conciencia que debemos cuidarnos entre todos, no solo los humanos como especie, sino todos y a todos los seres vivos y cuidar nuestro entorno. Urge el amor a la naturaleza. El amor al prójimo. El amor a la tradición oral (hay que escucharnos) y a la tradición escrito (hay que leer). Urge cuidar nuestro parque público que es nuestro. Urge reclamar el mantenimiento a nuestros espacios culturales. 

2. Urge una mejor educación. De ello no tengo duda alguna. Sin echarnos culpas unos a otros, que si los sindicatos, que si los maestros, que si el gobierno. Debemos ampliar el contexto de la educación en el sentido que no solo es la escuela el lugar de la educación de nuestros niños y jóvenes, sino es en todo lugar. Sea en la calle, los medios de comunicación, la iglesia, y sin duda la casa. Sí, eso ya lo sabemos. Pero saberlo no basta si seguimos en lo mismo. Sin tomar medidas concretas al respecto. ¿Cuáles? Pues pensamos cuáles serían estas. No tengo la fórmula. 

3. Urge una salud preventiva. Atender la salud solo en el concepto de curar es un derroche de recursos. Es así en ese erróneo sentido que se demandan más hospitales, más personal, más especialistas y se consumen más medicamentos para bien de la rapaz, inhumana y criminal industria farmacéutica. Miro por donde sea personas que consumen más de diez pastillas diarias. Y miro salir de las farmacias a personas con bolsas de medicinas como si fueran al supermercado. 

4. Urgen mejores hábitos de consumo alimenticio. De veras. Es necesario para la salud comer frutas y legumbres. Y también las proteínas que vienen en la carne. Es necesario tomar más cantidad de líquidos suficientes para mantener el cuerpo hidratado. Los alimentos chatarra son caros y dañinos. Digo, uno puede hacer caso omiso a esto que se dice, y que se sabe, por las tantas veces que se nos reitera. Pero si no lo hacemos es letra muerta. Lo que sí es que viene el colesterol, la diabetes, la hipertensión, el glaucoma, los infartos, la obesidad, cáncer, etc. Y vienen los gastos para consultas,  medicamentos y operaciones. ¿Amputación de miembros? ¿Ceguera? ¿Parálisis?

5. Urge un mejor concepto sobre el trabajo que se realiza en el campo. Si es en el campo, sea de pequeños, medianos o grandes propietarios donde se generan los alimentos, no es en la ciudad. Y en el concepto cavernícola vemos el campo como algo atrasado. Y se ha instalado en el chip que se debe salir del campo para estudiar como sinónimo de "progreso". Y es el campo el mejor lugar para vivir. Claro que hay que asignarle recursos para mejores siembras y lograr abundantes cosechas, mejores caminos, mejores escuelas, mejores áreas deportivas, y apoyo a vivienda. Hay qué hacerlo.

6. Urge mirar nuestro interior y reflexionar sobre lo que somos y cómo queremos vivir como sociedad en los próximos diez años, o sea a mediano plazo. Si queremos seguir igual a como vamos de manera colectiva. O si queremos vivir en mejores condiciones. A eso me refiero en lo que debemos hacer hoy. Poco o mucho, pero hacerlo hoy. ¿Qué nos toca hacer como ciudadanos? ¿Qué le toca hacer al gobierno?  

7. Hace días reflexionábamos en clase (orgullosamente digo que sou¡y estudiante de la UJAT) sobre lo racional de los seres humanos en comparación a las otras especies. Y se arman buenos debates. Yo casi solo callo porque me gusta aprender. Los argumentos iban de un lado a otro. Si esa racionalidad humana es a la vez irracionalidad. Y comentábamos de la carnicera guerra, del deterioro del planeta, como diría Roberto Carlos en su canción de hace casi cincuenta años: "...  quisiera no ver tanto verde en la tierra muriendo/ y en las aguas de ríos los peces desapareciendo/ Yo quisiera gritar que ese oro negro no es más que un negro veneno/ ya sabemos que por todo eso vivimos ya menos..."

8. El cáncer prolifera. La diabetes se multiplica. Los malos hábitos es la norma. las horas pico del tráfico infernal consume salud emocional y eso autos emiten gases que envenenan el ambiente. El ruido ambiental en las calles peatonales del centro de la ciudad es catastrófico para los oídos. Si medio sordos somos, sordos completos lo seremos. En las aulas de las escuelas superiores se pasan los días con temas importantes, pero como si se viviera en el limbo no en las situaciones concretas de la vida cotidiana. ¿Historia para qué? Sociología para qué? ¿Filosofía y poesía para qué? Tan es así que son muy pocos alumnos en estas carreras y muchas de ellas están en ruta a desaparecer. Porque son los mercaderes y al usura los que dominan las relaciones en el modo de producción. La universidad no como magno espacio universal del saber, sino generadores de trabajadores número para las empresas del gran capital. ¡Joder!

8. Hay muchas cosas que están bien. De eso tampoco tengo duda. Solo que quizá no se difunde. Hay muchas personas haciendo por el bien de los demás. Sea en iglesias, sea en escuelas, o en grupos como asociaciones civiles (aunque no en todas, porque hay también vivales, como en todas partes). Pero se destaca lo negativo y es lo que va perneando en la sociedad. Vemos: asaltos, secuestros, desapariciones forzadas, feminicidios. Vemos hay migración permanente del campo a la ciudad. Hay vertederos de excrementos en los cuerpos de agua. Hay rellenos al ton ni son para darle plusvalía a los pantanos. Hay robo permanente en los gobiernos (Digo que no en todos), hasta que para eso llegaron, solo para enriquecerse (9 de cada 10).

9. Y esas son cosas que se ven porque están en los medios. Hay otras que no, por ejemplo, el que los alumnos aprendan a leer y no comprendan (es decir que siguen sin saber leer, que leer es comprender, si no no tiene sentido); el que el salario del profesor pierde valor adquisitivo aunque en número se vea más. El deterioro de los centros culturales. El abandono material de las bibliotecas. Y el poco incentivo que hay para visitarlas. La proliferación de música de dos notas y canciones de tres palabras sonde el sexo y el perreo son palabras esenciales. Por eso urge tomar decisiones en lo individual y colectivo.

10. Urge reencontrarnos con nosotros mismos. Asomarnos a lo que nos mueve, a lo que nos preocupa, a lo que nos duele. Urge detenernos un momento. Y reflexionar si la vida es solo seguir la corriente a todo, como el camarón dormido. Si vivir es sentarnos en la sombrita, ver la vida pasar y no caminar. Reflexionar si vamos bien en lo individual y en lo colectivo. Si es necesario abrir y cerrar los ojos y volverlos a abrir. Si necesitamos sorprendernos de nuevo ante la maravilla de las pequeñas cosas de la vida. 

11. Urge más solidaridad, bondad, sororidad, cooperación. Urge más participación y menos indiferencia. Menos egoísmo y rapacidad. Urge menos envidia, más acción colectiva. Más conciencia. Urge más risas y las lágrimas solo si son liberadoras, preferentemente de alegría. Urgen más abrazos y besos y menos balazos y golpes y peor feminicidios. Urge más conciencia de lo que somos. Y para qué estamos aquí, temporalmente. Urge más respeto y tolerancia. Y todo ello se enseña no solo en la casa y en la escuela. También en el barrio y los medios de comunicación.

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