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Igor

Al poeta ucraniano Igor Potovski lo conocí una tarde de abril de 2014. Cantaban las cigarras. Me lo presentó el cubano educador cubano Gumercindo en un café La Cabaña de esta ciudad en gracia, Villahermosa. Ni una palabra él en español. Ni yo alguna por casualidad en ucraniano. Mas Gumercindo la hizo de traductor. "Gran poeta", me dijo. Yo era Director del IV Comitè regional Sur Sureste de la UNESCO, con sede en Tabasco. Lo invité a que me visitara en la oficina en calle Zaragoza, frente al parque Los Pajaritos. En ese parque hay un frondoso árbol de tule y una jaula grande sin pájaros. El caso es que fuimos a la oficina. Fotos. Y le regalé un libro de mi autoría, Señal de humus. Luego a volvimos a vernos y a tratar de platicar, ahora con la traducción de Ludmila, la excelsa pianista, su esposa. Y tuve la oportunidad de hacer unas versiones de sus poemas auxiliado yo con los traductores, pero defiendo que eran versiones libres mías. Los defectos míos, la altura en la calidad ...

Las creaturas

Allá las creaturas, con su libertad a cuestas. Cumpliendo destino en su albedrío. Con sus grandes civilizaciones y grandes catástrofes. Construyendo la soga atómica para colgarla al cuello y desaparecer. Con su tecnología para vencer. Para comer arena. Las creaturas como hormigas, lobos, hienas. En su festín de lucro. Consumo. Rapacidad. Con sus grandes eventos de paz y sus ferias de guerra. Con sus ambiciones suicidas y parricidas. Huyen del diálogo, de los parques, del silencio. En su albedrío van al vacío. Desprecian el circo, el salto de la rana, el vuelo de la mosca. Las creaturas. Grandiosas y pequeñas. Nadie va en su auxilio, porque no piden auxilio. Paroxismo, aquelarre de vida, de buenas intenciones, de miradas de desprecio. Ni bien ni mal. Las creaturas en su destino. Y entre todo se asoma pálida la luna, las palabras y la sonrisa. Y entonces la esperanza suspira hondo y avanza.

Si

Si la palabra no viene, no la busques. Ella sabe su destino de tierra o limo. De burbuja fugaz. Sabe su destino y va al oído, se fuga en los adentros. O nombra olvido. También viaja en el tapete de recuerdos. Y nos agita por el laberinto de recuerdos. O viaja sobre el unicornio de la imaginación. Y aparece el cíclope y la sirena. Si no viene no la busques. Ella se posa en el ojo o la hoja. Depende. De qué la añores de bien. La acaricies suave. A veces se hace sorda. A veces ciega. Palabras necias. Rumia. O Reflexión. Es pez, estrella fugaz. Y se resiste a la tormenta. O espera el rayo en la tormenta. La palabra semeja comején en el mejor sentido. Animalito de Dios. Me sirve un café. Se mete la palabra en mi corazón. Y celebro. Y dice, con una condición: No me lleves al papel. La palabras es miel. Y se posa en mi lengua. Y entrecierro los ojos. Si.

Qué hacemos

Qué hacemos si el tren del tiempo se impone. Un café, mientras tanto. Canta. La vida será siempre un sueño. Las palabras son el registro en crónicas de otros tiempos. De todo lo que pasó por el hombre. Entre el cielo y la tisrra. Alturas y fondo del pozo. Ahora por ejemplo las preguntas sin respuesta. Niñez. Juventud. Belleza. El  coro Cant un no rotundo. Es el tiempo de la definiciones. El silencio en el desierto. El ruido en los cafés. La pista. La Frontera de lo creíble. Tantos dados para la suerte. Comer lumbre es una buena costumbre. Asegura el calor y la luz. Que hacemos  con las preguntas que nunca han sido pocas  Si de Sustancia.

Ha muerto el maestro Alcibiades

Ha muerto el maestro Alcibiades De Dios Frías. Con nombre griego legendario, lo conocí hace ya muchos años, poco tiempo de llegar a Tabasco. Nativo de la Ranchería El Guácimo, Nacajuca, estaba radicado en Paso real de la Victoria, Centro. Coincidíamos en esas luchas gremiales contra el cacicazgo sindical de los 80, 90s. Luego ascendió por méritos de escalafón a director, donde lo vi varias ocasiones en su escuela en el Poblado Macultepec, cerca de donde vivo. Cuando yo trabajaba en la telesecundaria de El Guácimo, donde estuve varios años de 1998 a 2003, pasaba a diario por su casa. A veces un saludo al paso. Y a veces me detenía para platicar un rato. Fue allí, en una de esos encuentros donde me platicó de hacer homenaje a uno de sus maestros de primaria, el Profr. Asunción Ramírez, padre de Miguel y Adela (QEPD), el cual se efectuó en la primaria del lugar, donde se reunió y hubo pase de lista de veinticinco "viejos" de edad agradecidos con el Maestro Asunción. Hubo marimba...

Asombro

Asombro Cuando el vasto universo. Cuando el caballito de palo. La respiración suave. Cuando el noticiero de la tarde. Y el humo del tranvía. Cubrieron  El cadáver con una sábana. Encontraron escondidos varios cancioneros. Asombro por esa forma bella del vuelo.

Porque es tarde

Porque es tarde. No hay mañana. Porque no nos vimos. No volamos. La tarde es de esperanza. Porque rellenaron la laguna. Los pájaros han migrado sordos, mudos. Se chocan contra los muros. Porque se ha muerto el poeta, el cronista. Aquí no acaba todo. Apenas las palabras iban a la muerte. Repetición de los días. Porque el aire no miro. Porque desde entonces somos otros. Porque tenemos razones. Hemos muerto  Hemos vuelto con vida. Las circunstancia. Antología de los buenos deseos. Va. Os a salvarlos. Porque ellos son nosotros.