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Me gusta cuando nubes

Me gusta cuando nubes. Por el abrazo de los gnomos. Y es que miramos desde niños el alba y el tejido de destinos. Nubes viajeras co.o comprendes. Alfombra mágica para el viaje permanente. Cuando nubes al anhelo subes. Nostalgia por descubrir figuras desde niños. Desde locos que sonríen. A la imaginación y a la humedad convocan. Esa lluvia permanente antes nube. El arca lista desde siempre. Nube es blanco de tu flecha. De la luz de tu mirada cuando la sequía. Por eso la esperanza donde nube.

Me gusta cuando cielos

Me gusta cuando cielos. Una semilla azul brota. Y la bóveda celeste es un anhelo. Mezcla de tiempo y espacio. Como los amores infinitos. Cuando cielos el amor reboza. Cuando cielos la amistad asciende. Y todo armoniza. Una hermandad plena canta el Himno a la alegría. Por eso me gusta cuando cielos. El hombre asciende. En otros mundos se discuten y sueñan otros destinos.

Me gusta cuando ríos

Me gusta cuando ríos. En la rivera el bullicio. Las mujeres se reúnen. Cantan. Sonríen. Hay algo más. Hermanan sus miradas. Sus suelos. Y vuelve la nostalgia. Los pájaros cantan. Me gusta cuando ríes. Un sil aoarece. Una luz blanquecina. Y es tambien gorgeo de pájaros. Una nube blanca se inclina. Saluda con el buenos días. Y ofrece rocío. Nadie es lo mismo en el instante siguiente. Otro río. Otra risa. Otro anhelo. La alegría y la paz son lo mismo. La nube se despide. Y deja el azul en su dominio. Me gusta cuando ríos. Heráclito se ha ido.

Me gusta cuando calles

Me gusta cuando calles. Porque es como si todo sucediera de viajes. Entre aceras y fachadas. Y rostros con sonrisas que saludan. Y construyen esperanza. Por el buen vivir. Por el bien estar. Me gusta cuando calles. Por donde motores ronronean. Y perros husmean en los botes de basura. Alli sucede la vida. Con ritmo de vertigo y frambuesa. Cuando calles rs que enronves callejones oscuros. Donde suceda el embelezo de los besos. Y los susurros por el antes y después. Aunque sucede. Que me gusta. Y las calles es otra cosa. Como escuchar música en el estruendo de los autos amarillos y rojos.

Me gusta cuando mares

Me gusta cuando mares. Es entonces que deliro ante la ola o los holas. Mares y todo deslumbra cuando apacible el agua acaricia la suave arena. Y los peces saltan por alcanzar la luna. Riela, sí. A la manera de Espronceda. Y todo brillo resalta. Cuando mares es decir. Entre turqueza y celestes. Fiesta por la tanta humedad. Por ese discurso nocturno de soledad apacible. Por eso me gusta cuando mares. Cuando amares. Soliloquio de la esoeranza y anhelo. Entre sueños mares. Decir origen y destino. Si no fuera así entonces dónde la esperanza.

Me gusta cuando llueves

Me gusta cuando jueves o domingo. Porque estás como si nada. Y tiritas azul como cuando tienes frío. Me gusta cuando llueves. Y la tarde es ligeramente plana. Una nube negra semeja el infinito. Y termina como promesa de amor eterno que solo dura dos o tres susoiros. Me gusta cuando distante. Porque estás como si nada. La mosca anda en la pared. Y tú solo sonrisas. Me gusta cuando callas. Hay calles donde no te nombro. Y todo el asombro es porque miras y atas.

A una muchacha

La nota en el periódico sobre tu muerte. Pocas palabras. En apretada síntesis "se quitó la vida. Deja dos niñas pequeñas." Y uno se pregunta sobre el instante mismo de la decision. Sobre el instante del quiebre. Si en la balanza hubo algo definitivo. Un sueño no logrado. El casero que toca la puerta. La abultada deuda del crédito. Un probable abuso en la infancia. O la claridad de dejar este caos de la vida. Y otros lo resuelvan. Donde no hay salida. Qué dolor de sus padres. Qué de recuerdos de cuando eras niña. Pasteles. Una nube abre la puerta. El río se detiene. Y luego sigue presuroso su cause. Nadie se baña dos veces en el mismo río porque es en cada instante otra agua. Y ese instante, Sandra. De la luz. De la claridad en tu rostro. De la paz en tu rostro. Tu mirada de búsqueda. Un sueño es la vida, Sandra. Has despertado. Un sueño es la muerte. Duerme. Duerme. Que devela tu viaje el no hay sentido. La filosofia se da contra la pared. Hay un nuevo día. Un sol resplandece...