Deja que duerma
Deja que duerma, ya es tarde. Las 23 es el límite en la heredad del feudo Las llamadas a misa por campana, no han surtido efecto. Sigo siendo agua y circunstancia. Y los lebreles han sido dominados. Albricias la uva y las palabras del corazón. Mañana será otro día. Mientras tanto deja que duerma. Las revelaciones vienen en los sueños. Y a las pruebas me remito.
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