Intrínseco momento desafiante. Me obnubila. Y da de vueltas para todo de cabeza. Como marometa en la playa al alba. Madre, yo lo sé. Nos encontramos de nuevo en la plaza. Hace menos frío con tu paz en la sonrisa. Un gato blanco cruza la avenida. Y el templo resplandece. Una luz se enciende. Y tú me abrazas. Has hablado, has dicho, has escrito. Y te vas despidiendo. Me dice. Una mosca hace fiesta. Dos elevan la oración al oro. Mercancía en dos céntimos por la bendición. Y vamos en marcha hasta el delirio. El futuro no existe. Desperdiciamos las horas en diatribas existenciales. El instante es el momento en el que desafiamos al mundo por la edad, el deber y la conciencia. Caminamos vertical aún. Las palabras discurso por la paz. Y la caverna no espera. A otras alas, mariposa.
De cartas
Me maravillo al leer tu carta. Tengo la manía de decirlo cuando me gusta el texto desde el punto de vista del taller. Tu carta está doblemente bien, por su forma y contenido. Te agradezco de antemano la confianza de abrir tu corazón hacia este que soy, un desconocido, con el que sin embargo coincides. Te comprendo y te abrazo en la situación por la que atraviesas.
Comentarios
Publicar un comentario