Irme ya por Dios que me invento. E inventarme es fijar una imagen. Y seguir siendo el mismo. Yo me voy y me entiendo. Quién más me entendería. A no ser que mi madre o padre. Y en eso hay dudas. Y ya no están ellos para desdudar. Irme es seguir caminando. Y emprender retos en las nuevas historias. Crónicas de la alegría: la sonrisa del hambre; de lo que está al margen de los acontecimientos. Irme es cortar de tajo las alharacas del fondo. De la dos de bastos. De la que dijo leyó Hambre, de Hansum. Y trucaba palabras por despensa. Irme es olvidarme de todo. De las fiestas para navidades. De los "mi hermano, ya sabes que te quiero". Regresarse es venirse. Volver la vista atrás. Como reiterar. Que los griegos. Que la cultura helénica. Y seguimos tejiendo historias. Pero de eso al movimiento de los pies en las polkas hay gran diferencia.
De cartas
Me maravillo al leer tu carta. Tengo la manía de decirlo cuando me gusta el texto desde el punto de vista del taller. Tu carta está doblemente bien, por su forma y contenido. Te agradezco de antemano la confianza de abrir tu corazón hacia este que soy, un desconocido, con el que sin embargo coincides. Te comprendo y te abrazo en la situación por la que atraviesas.
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