Mi padre me dijo un día

Mi padre me dijo un día. Andaba en Melancolía. Bájate de Amargura. Y súbete a Infierno. Este era un cabal caballo. Alegre y juguetón. Que daba vueltas por todo el campo gris pajizo. Amargura en cambio era mocetona arisca, seria. Aquel bailaba rutilante. Sentías cómo mecía en su cabalgar. Su trote suave. Su ritmo. Su andar. Tenía mi padre otros briosos potros. Imaginación y Pensamiento. Cielo nunca existió.

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