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Te quiero

TE QUIERO (Luis Cernuda) Te lo he dicho con el viento jugueteando tal un animalillo en la arena o iracundo como órgano tempestuoso; te lo he dicho con el sol, que dora desnudos cuerpos juveniles y sonríe en todas las cosas inocentes; te lo he dicho con las nubes, frentes melancólicas que sostienen el cielo, tristezas fugitivas; te lo he dicho con las plantas, leves caricias transparentes que se cubren de rubor repentino; te lo he dicho con el agua, vida luminosa que vela un fondo de sombra; te lo he dicho con el miedo, te lo he dicho con la alegría, con el hastío, con las terribles palabras. Pero así no me basta; más allá de la vida quiero decírtelo con la muerte, más allá del amor quiero decírtelo con el olvido.

Amiga mía

Amiga de tanto tiempo, no dudes en seguir tu ruta, si luz es tema solo o la luna es piedra. La amistad sigue no lo dudes, a pesar que decir unicornio azul no significa más nada, ni nombrarlo.  Y los discos nuestros solo son gramos de vinilo acumulado. No dudes en tomar sombra de árbol para el descanso o la cantimplora de aliento para seguir sonriente. Sé siempre natural, siempre alegre. Ese tanto tiempo nuestro al que refiero no se cuenta en meses o años, sino en momentos cumbres en los que montamos referencias de vuelo alto. Amiga de atardeceres, no dudes en caminar en esa ruta del designio momentáneo, la eternidad del éxito te espera. La vida es una y única de parte nuestra en el momento en que está y no estará. La amistad sigue porque en el jardín de los duraznos, habrá siempre ese espacio blanco que compartimos y la banca del parque estará para esperarnos. Amiga no vuelvas la vista atrás a unos libros viejos con sus luces que por allí andan. No tienen valor en el mercado, ni co...

A la amiga que amo

AMIGA A LA QUE AMO.. Amiga a la que amo: no envejezcas. Que se detenga el tiempo sin tocarte; que no te quite el manto de la perfecta juventud. Inmóvil junto a tu cuerpo de muchacha dulce quede, al hallarte, el tiempo. Si tu hermosura ha sido la llave del amor, si tu hermosura con el amor me ha dado la certidumbre de la dicha, la compañía sin dolor, el vuelo, guárdate hermosa, joven siempre. No quiero ni pensar lo que tendría de soledad mi corazón necesitado, si la vejez dañina, perjuiciosa cargara en ti la mano, y mordiera tu piel, desvencijara tus dientes, y la música que mueves, al moverte, deshiciera. Guárdame siempre en la delicia de tus dientes parejos, de tus ojos, de tus olores buenos, de tus brazos que me enseñas cuando a solas conmigo te has quedado desnuda toda, en sombras, sin más luz que la tuya, porque tu cuerpo alumbra cuando amas, más tierna tú que las pequeñas flores con que ...

Cuando me dan ganas de escribirte

Cuando me dan ganas de escribirte no te escribo. Para olvidarme de esas ganas tensas busco un libro viejo de autor desconocido y me meto en sus hojas, leo algunos versos de nostalgia, de amargura, de adioses. Y no te escribo. A veces me salgo a caminar por callejones, parques, avenidas. Y pienso en escribirte mas no te escribo. Doy vueltas a la manzana. Como uvas o duraznos. O a veces miro la luna sea de día o noche y canto canciones alusivas. Y no te escribo. Es algo que me tengo sentenciado. A veces me subo a una nube o un poema y viajo entre mis sueños. Y escudriño entre tanto que sucede, por si acaso, me digo, fuera posible el encontrarte. Escribo del sí o no. O de tal vez, quizá y otras qué. Y encuentro temas raros y aparecen enunciados en los que no `pienso. Y significan algo del subconsciente, deseos reprimidos, sueños de futuro, decepciones y congojas. Cuando me dan ganas de escribirte no te escribo y nadie sabe lo que siento.

la felicidad

Feliz día, tarde, noche. Feliz la madrugada en el insomnio con sus premisas conectadas en el pensamiento o en la luminosidad del dormir más soñar. Feliz hora de tomar el té o café. Feliz el momento previo a hacer el amor con esas palabras que saben bien. Y esos momentos cuando inicia la lluvia con ese olor. Feliz el instante  cuando la calandria empieza a cantar. Y feliz el momento en que la semilla cae en la cavidad terrena con humedad mas el calor del sol y la planta chiquita a despertar. Feliz el espantapájaros que se mueve imperceptible con el viento y echan los pájaros a volar. Feliz irse y venir como volver por el trozo de pan o, rosal, tu flor. El estado mejor del ser. Único lugar allí, allá. Nenúfar con notas alrededor, celestial. Y la nube o luna, ese momento del mirar. Amanece hoy. Pronóstico de tiempo sol. Y sol.

Viéndolo bien

Tomo té de las doce flores. Estés o no. Que maravilla la vida. Viéndolo bien eres el aire. Cursi e increíble. Pero sí. También no. Recuerda a Milanés en concierto. Serrat se cayó en el escenario. Sin ti. Y Dondequiera que estés. Y todo va bien, aunque mal. Esto es así, lo sé. Ya me voy. Me fui, pero vuelvo. Miro la luna. Común. Y salgo a caminar con los ojos cerrados. Viéndolo bien es mejor así. Y no. Me pongo a extrañar. Y canto por cantar. Y escribo. Miro la fotografía del pez. Pescado ya. Inteligencia en llamas. En frío mejor. Dibujo hoja. Envés. Y me pongo a meditar. Tantos libros, tanto vales. Y la cuenta del refrigerador, carnes frías por el olvido. No estás y tengo frío. Y estando al parecer no estás y tengo frío. Viéndolo bien qué caso tiene escribir a dentelladas. Mejor callar. Y soñar de la posibilidad del ser.

Muy buenos días

El alba aquí con su plena luz. Humedad de ambiente. Té de mañana. Flores. Un camino claro. Aquí el alba. Leo noticias del pasado, qué contradicción. Mas bueno sí. La noticia también es traer al presente montada en el recuerdo  aquella sonrisa y decir es hoy. Y notar alguna diferencia no vista en otras ocasiones. Armonía en ese rompecabezas de la historia personal. Pido un libro. Un disco. Me dan sonrisas para el gracias. Cuando frío, la sonrisa como brasa de leña. Cuando ausencia conjunto de poemas. Cuando indiferencia pienso en esa luna tan cercana, nuestra. Y  registro en la memoria como en piedra. El alba con canciones y poemas. Con hojas blancas y canela. El alba aquí de nuevo luego de los duelos. Esplendor el nuevo día y serenos transitamos por fronteras. Quito una piedra. Y otra. Y sé que mi destino escribe letras vivas. Y describe el paso de los días. Un amigo es oro.  En el camino alguien levanta la mano para el saludo desde lejos. Yo pronuncio la palabra hoja. Y ...