Mar de risas

Mar de risas para circular mañana y tarde. Por las amplias avenidas y los callejones. Por las curvas del camino y las calles cerradas. Muerdo uvas y moras y mi corazón canta buenaventuras. Mar de risas por los juegos que anteceden y los que continúan. Échame a mi la culpa de lo salado. Pelar los dientes de ajo no son sonrisas. Apenas lágrimas alegres de cocodrilo. Ni tampoco el signo del zodiaco. Mar, pleamar, sonrisas todas. Porque el viento mueve el barco de vela. Y la espera no es por tiempo indefinido. Borges salta de la tumba para sonreír un poco. Es el cristal con el que escribe y mira. La primera palabra es tirada por el que no tiene culpa de nada.

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