Es el amor. El agua fresca. la belleza en los poros y pupilas. Sin amor no hay pedagogía. Sin la poesía, por ejemplo. Los viejos libros ajados. O el olor de tinta nueva. La escuela siempre será atractiva si hay verdadera pedagogía. La manera bella de enseñar. Con pasión. Es el amor que me hace ver. verte en la sombra o la luz. Admiro la neblina de la mañana. Y recuerdo el polvo de gis. Los gritos de algarabía y júbilo al terminar las tareas. las tantas tareas. El corazón no descansa, ya ves. Seguimos de fiesta. la vida es una fiesta. hasta la vez última. En que aparezca el game over. Y a otra cosa mariposa. Sin poesía no hay pedagogía. porque enseñanza es amor o no lo es.
Por eso
Por eso, cuando yo quedo, en suspiros por la nueva vida, tomo una hoja seca arrastrada por el viento, su ocre color, y la humedezco, para esperar el milagro. Hay polen adherido. Y a veces suceden cosas que ni yo mismo creo. Brilla, sí brilla, como si tuviera nueva vida. Por eso me adelanto a las circunstancias, cierta lógica, la experiencia. Y sigo en camino con olfato para la aventura. Menester fijar algunas circunstancias, entonces escribo, doy señales de lo interno, emociones al caso, decisiones o desilusiones, o externas, como boleto sin número de asiento, sabrá Dios la compañía. En fin, no se da parte del todo, solo de algo en específico. La otra vez escribí sobre los tiempos. Me da por reflexionar sobre la muerte, esta viva soledad que me abraza grandilocuente. Se ha ido una gran persona, en las mismas circunstancias sin o con fama; sin o con dinero. Para variar, el caso es el mismo. Hemos de irnos como pretexto sin despedirnos. Por eso, suspirar es razón suficiente de amores con...
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